
Discusión caso BIMA
Un sueño que empezó hace 19 años, quedó a punto de esfumarse tras una inversión de 20 millones de dólares, que coincidió con la crisis de la economía del país, en los años 97 a 99.
El día que Bima terminó de construir en el costado occidental de la autopista norte su centro comercial y el parque recreativo Camelot comenzó su caída en picada. Tenía entre sus manos un monumento a la crisis. Había invertido 20 millones de dólares y no había clientes en condiciones de comprar uno solo de los locales. La crisis económica del año 97 había comenzado.
Bima era un sueño que había empezado 19 años tras. Felipe Biermann, cuyo padre tenía una fábrica de muebles y María Teresa Uribe, quien trabajaba en compras para los almacenes de Associated Merchandising Corporation (AMC), habían unido no solo sus vidas sino también sus capitales.
Bima (Biermann y María) era entonces una fábrica y un almacén con una gama de muebles ‘para gente joven de cualquier edad’, con diseños novedosos, informales, llenos de color, de alta calidad, baratos y a crédito. Ir a Bima, a las 232 con autopista norte, también era un paseo familiar del fin de semana.
“Rompimos los paradigmas de la decoración, por que todo se podía combinar, y del comercio, por que vendíamos por unidades”, recuerda María Teresa Uribe. “En muchas casa de Colombia había algo de Bima”.
El crecimiento de la empresa fue sostenido y buscaron socios para hacer un centro comercial semejante a uno que habían visto en Canadá, que tenía un piso de comidas, variedad de almacenes, zona recreativa, amplio espacio de parque y todo el equipamiento para ‘estar de compras’. Así fue como pensaron en los 7.150 metros cuadrados del Bima del costado occidental de la autopista, el almacén original estaba situado en la parte oriental.
Ese esplendor fue aparente, jamás imaginaron que 3 años más adelante, en Junio de 1999, tendrían que lidiar con deudas acumuladas por más de 14.000 millones de pesos, que los obligo a someterse a la Ley 550 de Intervención económica.
Para esta fecha, ya habían vendido los almacenes que poseían en EE.UU., Guatemala, Chile, Venezuela y Colombia. Solo se quedaron con 2 locales: el de la calle 95 entre 11 y 15, y el del centro comercial de la 232.
La situación era desesperada y había que hacer algo urgente. Contrataron entonces a los economistas Gabriel Ronderos y Cesar Augusto Llano para guiar el proceso de salvamento y replantear el negocio.
Tuvieron que entregar a los acreedores bienes en dación de pago por 10.018 millones de pesos y bajaron el endeudamiento al nivel actual de 4.500 millones de pesos, de los cuales 3.000 millones corresponden a deuda tributaria con la DIAN, que ya fue refinanciada.
Y ante la Superintendencia de Sociedades presentaron una petición para acogerse a los procedimientos de la Ley 550 por los 1500 millones de pesos restantes, que son compromisos con proveedores, empleados y gastos de operación.
A esta opción de intervención económica han acudido empresas como Rápido Ochoa, Unimec, En Vivo S.A., Espectracom, Identicar, Voge S.A., La Alquería y Caribú Internacional -entre otras-, y los departamentos de Bolívar, Magdalena, San Andrés, Cauca y Tolima. Roderos también tuvo que vérselas con una caída vertiginosa de las ventas, que pasaron de 850 millones de pesos en febrero de 1999,a 180 millones en diciembre.
A julio de 1999 la contabilidad indica que en facturas tiene 568 millones de pesos y en pedidos, otros 90 millones de pesos. Estas cifras vislumbraban el inició del crecimiento.
Estuvieron pendientes del pronunciamiento de la superintendencia de sociedades, para buscar un camino que los sacara de la crisis. Pero la respuesta no fue la mejor los sueños de colocar dos 2 nuevos almacenes de 2.000 metros cuadrados, en Ciudad Salitre y el Noroccidente de la calle 80, además de crear una feria Itinerante que recorra Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga. No fue posible la superintendencia de sociedades exigía la atención de la deuda dentro del marco de la ley 550. Hicieron estimativos que las ventas podrían llegar a 1.200 millones de pesos en diciembre de 2000.
“El éxito nos confundió”, reflexiona Uribe. “De un negocio dedicado a la decoración, al estilo, al confort, nos pasamos a uno que no conocíamos como era el de la construcción, a esto sumado todos los problemas económicos del país”
Hoy el centro comercial Bima tiene 64 concesionarios en la enorme edificación del centro comercial de la 232, como The Potteri, Lamm, Manufacturas Muñoz, Sprig, Chanllenger, Distrihogar, Catalina Herrera y Vaniplast. Los recursos que tiene los endosa a la Fiduciaria del Banco Unión para continuar atendiendo la deuda, pero algunos retirándose ante las bajas ventas registradas
“Este negocio –dice- es bueno y lo sabemos hacer. Y si la situación del país nos puso en crisis, el futuro de Bima depende ahora de que la economía se reactive”. Puntualizo Uribe.
1. ¿Cuál el mercado objetivo?
2. ¿Cuál fue el error de Bima?
3. ¿En que negocio debería estar?
4. ¿Si usted fuera el gerente que decisión tomaría?
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